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La mira desternillarse de la risa, y es entonces cuando se pregunta en qué momento llegó a esa situación, en qué momento llegaron a esa situación. Suspira hondo, gracias a Sam jamás podrá volver a entrar a ese centro comercial, y saldrá bien librado si logra salir de allí por su cuenta, antes de que los guardias de seguridad lo saquen a patadas.
-¿Aún nos siguen? –le pregunta ella incorporándose un poco, aún riendo.
Él se asoma detrás de la columna que los oculta, aún con la respiración agitada por la carrera, no hay rastro de sus perseguidores.
-No, ya no –le responde, ella acaba de erguirse y se miran a los ojos.
Luca siempre ha sido alguien muy mesurado y dueño de sí mismo, alguien capaz de controlar sus impulsos.
Por algún motivo, ella lo hace comportarse de modo totalmente errático ante sus propios estándares.
Andes de tener tiempo para arrepentirse o pensarlo mejor, la está besando como hace mucho tiempo no besa a nadie, sintiendo el corazón latirle a toda velocidad, el rostro encendido, y sujetándola por los hombros casi con miedo de que de pronto se desvaneciera, como producto de su imaginación.
Sam no se desvanece, en lugar de eso se aferra a su camisa, pero sin intenciones de liberarse u oponer resistencia alguna, dejándose guiar en el beso, dejándose hacer, como pidiendo más y más.
Ella es tan especial, tan genial y ambigua.
Luca la descubre, cada día, y cada noche. Sam es muchas, pero es ella.
Es ruidosa e impaciente, pero es sensible y atenta, inverosímil, pero simple, es fuerte y decidida, pero delicada y pequeña, indestructible, pero un poco rota por dentro, y él no hace más que deleitarse con todo lo que dice, cada palabra más impredecible que la anterior, cada mirada un nuevo descubrimiento. Sam es una nueva cada día. Es una cuando sueña con ella, casi todas las noches, es una cuando está con sus amigos y en el colegio, es otra cuando menciona a James, o a Joe, y es una totalmente nueva y desconocida cuando estaban a solas y ella lo mira a los ojos.
Tardaría años en conocerla completa, y al final podría fácilmente ganarse un "Doctorado en Ciencias de Samantha Conrad", tan complicada es ella.
Sam es muchas cosas, es la tibieza y un escalofrío, la lluvia con sol, vainilla salada, pero es siempre ella, y sobre todo, a Luca le parece, desde hace algún tiempo (quizás desde el momento en que invadió el mundo privado de sus sueños), que es también y de cierto modo, un poco suya.
Se separan, y él trata de no hacer demasiado el tonto, o hacer cualquier cosa que le gane un buen puñetazo en el brazo de parte de ella. Pero Sam, además de todo lo demás, es también infalible.
-Ay, Luca –sonríe-, eres tan extraño –sonríe de nuevo, y le da un puñetazo en el estómago.
-Esa es mi chica –sonríe él, recuperando el aire.
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Que les parece solo puedo desir una cosa..... aveces pasa xD
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